La empresa Apple logró el año fiscal más exitoso de su historia en términos de ingresos y ganancias por acción, impulsada por un sólido crecimiento en las ventas de dispositivos iPhone y Mac. Sin embargo, la verdadera historia detrás de estas cifras no radica solo en el volumen de ventas, sino en cómo la compañía se ha reposicionado en la carrera de la inteligencia artificial; adoptando un enfoque destinado a beneficiarse del auge de la inteligencia artificial sin entrar en el costoso conflicto de gasto en infraestructura que consume los presupuestos de sus competidores.
Un modelo de gasto completamente diferente
Mientras que las grandes tecnológicas inyectan sumas astronómicas en centros de datos, Apple sigue una ruta mucho más conservadora y eficiente en cuanto a gasto de capital (CapEx). En el último trimestre, Apple gastó solo unos 2.200 millones de dólares, una cifra insignificante en comparación con los 77.300 millones de dólares gastados por Amazon y los 51.400 millones de dólares gastados por Alphabet en el mismo período. Esta disparidad refleja la estrategia de Apple, que no se basa en construir todo desde cero, sino en un modelo híbrido que combina:
- Procesamiento local (On-device processing): Depender de las capacidades de los propios dispositivos para ejecutar modelos de inteligencia artificial, lo que reduce la necesidad de la nube.
- Servidores propios: Utilizar su infraestructura para las tareas que requieren mayores capacidades.
- Asociaciones externas: Integrar tecnologías de otros proveedores, como el uso de la tecnología Gemini de Google en el asistente Siri.
La inteligencia artificial como motor de actualización de dispositivos
Apple considera que la inteligencia artificial es el mayor incentivo para que los consumidores actualicen sus dispositivos. Este impacto ha comenzado a manifestarse claramente en el sector informático; como señaló John Ternus, los dispositivos Mac Mini y Mac Studio están viviendo su propio «momento de inteligencia artificial». Empresas como Gap y Christie’s están aprovechando estos equipos para ejecutar modelos de inteligencia artificial totalmente locales y evitar los costos continuos de procesamiento en la nube.
Esta tendencia impulsa las ventas de hardware: los ingresos de Mac aumentaron un 24% hasta alcanzar los 10.800 millones de dólares, mientras que los ingresos de iPhone saltaron un 17.5% para registrar un récord de 57.600 millones de dólares en el trimestre finalizado en septiembre.
Diversificación de fuentes de ingresos y amenazas potenciales
Apple no se limita a vender hardware, sino que planea transformar el uso de la inteligencia artificial en flujos de efectivo continuos a través de:
- Comisiones de la App Store: Se espera que Apple obtenga más de mil millones de dólares en tarifas de aplicaciones de inteligencia artificial generativa para el año 2026.
- Suscripciones: La previsión de cobrar por el acceso ampliado a funciones avanzadas de inteligencia artificial que requieran procesamiento en la nube.
Sin embargo, la compañía enfrenta desafíos; entre ellos, el aumento de los costos de la memoria que podría presionar los márgenes de beneficio, y los intentos de empresas como OpenAI de eludir las comisiones de la App Store dirigiendo a los suscriptores a pagar directamente a través de sus sitios web.
¿Qué significa esto para los usuarios y el mercado?
Apple está cambiando las reglas del juego al desplazar el enfoque de la «inteligencia artificial en la nube integral» a la «inteligencia artificial en el borde (Edge AI)». Para los usuarios, esto significa que las funciones de inteligencia artificial serán más rápidas y privadas porque se procesan en el propio dispositivo, pero también puede implicar que obtener las últimas capacidades requiera comprar equipos recientes o pagar suscripciones mensuales adicionales. Para el mercado, Apple demuestra que controlar la interfaz a través de la cual las personas usan la inteligencia artificial puede ser más lucrativo que poseer los propios modelos o construir centros de datos masivos.