Walden Robotics presenta una visión relativamente diferente de los robots humanoides: en lugar de comenzar con un robot capaz de imitar al ser humano en todos sus detalles, la empresa parte de tareas que pueden generar un valor comercial claro y después diseña una plataforma adecuada para ellas. La empresa salió del modo sigiloso el 15 de julio con una financiación de 300 millones de dólares y una valoración de 1.100 millones de dólares, después de unos diez años de trabajo en problemas difíciles del campo de la robótica dentro del Toyota Research Institute, del que surgió la empresa.
Este momento refleja una transformación en la industria de los robots humanoides. Después de una ola de entusiasmo por construir robots parecidos a los humanos, incluso cuando sus objetivos comerciales inmediatos no estaban claros, las empresas comenzaron a afrontar preguntas más exigentes sobre la viabilidad práctica y el valor que podían ofrecer a los clientes. En este contexto, el artículo sostiene que fundar hoy una empresa de robots humanoides es muy distinto de hacerlo hace unos años, porque el éxito ya no depende únicamente de la capacidad de construir una forma humana, sino de demostrar que esa forma es adecuada para un problema real.
Empezar por el uso, no por la forma
Ross Tedrake, cofundador y director ejecutivo de Walden Robotics, afirma que la empresa decidió prescindir de las piernas en su diseño actual. Aunque existen muchas razones para desarrollar robots con piernas, la pregunta práctica para él es qué tamaño tiene realmente el mercado que necesita piernas y qué proporción puede cubrirse mediante una base con ruedas.
Walden aún no ha especificado en detalle las aplicaciones objetivo, alegando la confidencialidad relacionada con sus socios comerciales actuales. Sin embargo, los entornos de fabricación y logística parecen estar entre los ámbitos probables, especialmente las tareas sencillas y repetitivas que no se adaptan fácilmente a las cintas transportadoras o a los brazos robóticos programados previamente. No obstante, la existencia de estas tareas no significa que el despliegue de robots vaya a ser automático: el robot compite con trabajadores humanos que gozan de mayor flexibilidad y cuyo coste de contratación puede ser menor.
Por esta razón, Tedrake se centra en aplicaciones de uso intensivo, en las que el robot funcione 24 horas al día y 7 días a la semana. Según su visión, la economía de los robots necesita este nivel de utilización para que resulte razonable en la fabricación. Sin embargo, aclara que la viabilidad económica es una condición necesaria, pero no suficiente, dentro del enfoque de Walden o de su asociación con Toyota.
La asociación con Toyota y la prioridad de las condiciones laborales
La asociación de Walden con Toyota es una extensión natural del origen de la empresa en el Toyota Research Institute, el brazo de investigación y desarrollo de Toyota en Silicon Valley. El artículo cita a Tedrake, quien afirma que Toyota estaba orgullosa del trabajo realizado dentro del instituto y dispuesta a expandirse en este campo.
Tedrake también presenta la asociación desde una perspectiva relacionada con las personas, y señala que la dirección de Toyota no se centró, en sus conversaciones con él, en cuánto dinero podía generar el proyecto, sino en cómo mejorar la calidad de vida de las personas. A corto plazo, la visión de Walden sobre esta mejora consiste en encomendar a los robots las tareas repetitivas de fabricación, lo que permitiría a los trabajadores cualificados aprovechar mejor su experiencia y, posiblemente, aumentar su eficiencia, productividad y satisfacción laboral. Sin embargo, el artículo señala que la capacidad de Walden para lograr este resultado es limitada y que los clientes no necesariamente compartirán las mismas prioridades que Toyota.
¿Por qué una base con ruedas?
Desde el punto de vista de la empresa, la gran base con ruedas ofrece al robot varias ventajas prácticas. Permite colocar más baterías cerca del suelo, mientras que un centro de gravedad bajo contribuye a reforzar la estabilidad y a afrontar el riesgo de quedarse sin energía durante la jornada laboral. Más importante aún, un robot estáticamente estable no afronta algunos de los desafíos de seguridad asociados a los robots con piernas, especialmente la posibilidad de caerse.
Tedrake considera que las fábricas ya utilizan robots móviles autónomos con ruedas y cuentan con marcos de seguridad específicos para estos sistemas. Por tanto, según esta lógica, es posible aprovechar los procedimientos de seguridad existentes en lugar de crear desde cero un caso operativo para un robot con piernas que trabaje cerca de personas. Por otro lado, las piernas siguen siendo útiles en entornos que contienen escaleras, y los robots con piernas pueden ocupar menos espacio que los robots montados sobre bases con ruedas.
Resistencia de las manos antes que destreza de movimiento
Walden adopta la misma lógica práctica en el diseño de las manos del robot. En lugar de las manos de cinco dedos, muy diestras y complejas, que utilizan otras empresas, la compañía se centra en pinzas sencillas y resistentes adecuadas para el despliegue comercial. Tedrake afirma que la verdadera prueba en una fábrica es la capacidad de la mano para soportar un uso intenso durante toda la semana, no su grado de complejidad teórica.
Señala que los sistemas de Walden se probaron dentro de una fábrica de Toyota y que allí las manos están sometidas a un gran esfuerzo. En consecuencia, la empresa diseñó manos capaces de soportar este uso, y Tedrake considera que las manos más diestras no necesariamente habrían podido realizar el mismo trabajo con la resistencia requerida.
Del robot general al robot polivalente
El plan a largo plazo consiste en construir «robots de uso general», pero el artículo cuestiona la claridad de este término. La idea de un robot capaz de hacerlo todo parece indefinida, y el autor propone que, en la práctica, la expresión más cercana sería robot polivalente: una plataforma a la que se pueda enseñar un número útil de habilidades diferentes, sin elevar las expectativas hasta el nivel de poder realizar cualquier tarea.
El optimismo de Walden respecto a ampliar el repertorio de habilidades se basa en investigaciones anteriores del Toyota Research Institute sobre la política de difusión, un método que ayuda a los robots a aprender nuevas habilidades con mayor rapidez al aprovechar como base las habilidades que ya han aprendido. Tedrake considera que la capacidad de realizar múltiples tareas puede conducir a un robot de uso general si una sola plataforma logra ejecutar un gran número de tareas valiosas para clientes reales. Según esta visión, la experiencia acumulada en despliegues reales constituiría la base para desarrollar una capacidad más amplia en el futuro.