La empresa Anthro Energy ha comenzado a construir una nueva planta en Louisville, Kentucky, con una capacidad de producción anual de 25 gigavatios-hora de electrolitos, una cantidad suficiente para abastecer las baterías de más de 300.000 vehículos eléctricos, según la empresa. Está previsto que la planta comience a producir en 2028, como parte de los esfuerzos para crear una cadena de suministro estadounidense de materiales para baterías.
El objetivo de la instalación no se limita a aumentar la producción de electrolitos tradicionales; Anthro Energy apuesta por utilizarlos para respaldar las baterías de estado sólido y semisólido, tecnologías que todavía afrontan dificultades para fabricar celdas duraderas y de coste adecuado a gran escala.
Una fuente local de materiales para baterías
Los fabricantes de baterías buscan materiales que no estén vinculados a las llamadas «entidades extranjeras preocupantes» (FEOC), en referencia a la preocupación por el control de empresas chinas sobre partes de las cadenas de suministro. David Mackanic, cofundador y director ejecutivo de Anthro Energy, afirmó que la planta atenderá a clientes estadounidenses especializados en la producción de baterías y proporcionará suministros locales libres de esta vinculación.
El proyecto recibe 24,9 millones de dólares del Departamento de Energía de Estados Unidos en virtud de la Ley Bipartidista de Infraestructura, además de 18,4 millones de dólares en créditos fiscales a la inversión contemplados en la Ley de Reducción de la Inflación. El estado de Kentucky también proporcionó incentivos fiscales por valor de 2,3 millones de dólares a cambio de la creación de 110 puestos de trabajo permanentes.
La empresa afirma que la ubicación de la planta permite acceder, en un trayecto de conducción de no más de 12 horas, al 70% de las instalaciones de producción de baterías que existen actualmente en Estados Unidos, lo que podría ayudarla a convertirse en un nodo de la cadena local emergente.
¿Cómo funciona el electrolito Proteus?
La planta podrá producir varios tipos de electrolitos. Mackanic quiere destinar una parte cada vez mayor de la producción al material polimérico Proteus de la empresa, diseñado para incorporarse a líneas de producción existentes con modificaciones limitadas. Esta flexibilidad permite a la planta comenzar utilizando formulaciones proporcionadas por otras empresas, antes de convertir gradualmente la producción al material de Anthro una vez que los clientes lo aprueben.
En el proceso de Anthro, el electrolito entra en la celda en estado líquido, lo que le permite infiltrarse en el ánodo y el cátodo de una manera similar a los electrolitos líquidos utilizados actualmente; posteriormente se solidifica para actuar como un material que une entre sí los componentes de la batería. Según la empresa, la celda resultante podría ser entre 10 y 15 veces más resistente que una celda con electrolito líquido, además de poder ser flexible.
¿Por qué es importante este avance?
Las baterías de estado sólido se consideran una de las tecnologías con potencial para aumentar la densidad energética y reducir los riesgos de incendio, ya que sustituyen los electrolitos inflamables por una barrera sólida entre el ánodo y el cátodo. Esta barrera también ayuda a impedir el crecimiento de las «dendritas», que pueden llegar a conectar ambos electrodos y provocar cortocircuitos.
Sin embargo, estas ventajas todavía no se han traducido en una producción comercial generalizada debido a la dificultad de fabricar celdas duraderas y rentables. Por ello, la importancia de la planta de Anthro no está relacionada únicamente con el volumen de electrolitos, sino también con el intento de abordar la transición de una producción limitada a la fabricación a gran escala, una etapa en la que varias empresas de materiales para baterías han fracasado. Estos materiales podrían utilizarse en el futuro en vehículos eléctricos, drones y robots, mientras que el artículo señala que empresas chinas aspiran a comenzar la producción piloto de baterías de estado sólido en 2027.