Arturo Bejar, exdirector de ingeniería de Meta, acusó a la empresa de priorizar los indicadores de interacción y los ingresos por encima de la seguridad infantil durante un juicio federal y estatal en la ciudad de Oakland, California, que aborda las alegaciones de que las plataformas de la empresa perjudicaron la salud mental de los niños. El caso comenzó el 18 de agosto de 2026 ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers y se espera que dure varias semanas.
Bejar dijo que Meta utilizaba indicadores como las interacciones sociales útiles y el número de usuarios activos diarios al evaluar y recompensar el desempeño de los empleados, lo que, según su testimonio, fomentaba centrarse en la interacción y la rentabilidad en lugar de en las medidas de seguridad. También alegó que una herramienta para recordar a los usuarios que tomaran descansos fue diseñada de tal manera que resultaba ineficaz, porque no estaba activada de forma predeterminada y sus notificaciones podían ignorarse fácilmente.
El exempleado añadió que Meta disponía de tecnología capaz de detectar a millones de usuarios menores de 13 años, pero siguió lo que describió como una política de «no preguntes, no cuentes» e ignoró deliberadamente el problema debido a intereses financieros a largo plazo. Dijo que el director ejecutivo Mark Zuckerberg participaba personalmente en muchas decisiones y señaló que convertir cualquier asunto en una prioridad dentro de la empresa podía provocar cambios amplios en cuestión de meses.
Acusaciones cruzadas ante el tribunal
Los demandantes acusan a Meta de construir un modelo de negocio destinado a mantener a los usuarios vinculados a sus plataformas y recopilar sus datos. También alegan que la empresa ocultó los riesgos de Facebook e Instagram para los niños e intervino en sus investigaciones internas relacionadas con la salud mental. En declaraciones anteriores, Bejar había dicho que Meta era consciente de los posibles daños de sus plataformas para los jóvenes y que las cuestiones de seguridad solo recibieron prioridad en una etapa posterior, además de que los informes públicos de la empresa minimizaban la prevalencia de los daños entre los usuarios.
Meta niega haber intentado deliberadamente hacer que los niños fueran adictos a Facebook e Instagram para obtener beneficios. Su abogado, Paul Schmidt, dijo que la empresa tiene un historial de compartir información relacionada con los daños de las redes sociales y que la aplicación de las políticas de contenido y de la edad mínima es un proceso complejo. Añadió que los empleados de Meta trabajan para mejorar el impacto de las plataformas en el bienestar de los usuarios.
¿Qué podría cambiar en la práctica?
La demanda incluye a 29 estados y California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey se basan en las leyes de sus respectivos estados, mientras que los demás estados se basan en la legislación federal. Las acusaciones de «diseño y adicción» de los otros 25 estados se examinarán posteriormente en audiencias separadas. Se espera que el tribunal escuche a Mark Zuckerberg y Adam Mosseri, director de Instagram, además de a empleados actuales y antiguos y a expertos en psicología.
El papel del jurado será consultivo, mientras que la jueza Rogers emitirá la decisión final sobre la responsabilidad de Meta y cualquier sanción o medida. El fallo podría influir en casos similares presentados en otros estados y también podría impulsar cambios en el funcionamiento de Facebook e Instagram. Meta afirma que perder el caso podría exponerla a multas de hasta 1,4 billones de dólares, una cantidad cercana al valor de mercado de la empresa y descrita como sin precedentes en la historia del derecho.