Las estaciones de servicio de África no siguen el mismo camino que sus homólogas de Europa y Asia. En lugar de centrarse exclusivamente en cargadores de alta potencia para automóviles particulares, las estaciones de Nairobi, Kigali, Cotonú y Johannesburgo se están convirtiendo en puntos de servicio para motocicletas comerciales, vehículos de tres ruedas y minibuses, apoyándose en el intercambio de baterías y la energía solar local para superar las limitaciones de las redes eléctricas.
La transformación no consiste únicamente en añadir un cargador a una estación existente, sino en redefinir la función del emplazamiento comercial situado junto a la carretera. Una estación de servicio tradicional puede convertirse en un depósito rápido de baterías, formar parte de una red energética independiente o ser un punto de carga que atienda simultáneamente a más de un tipo de vehículo.
Las flotas comerciales imponen un modelo diferente
Los operadores de flotas comerciales lideran la transición hacia la movilidad eléctrica en África Oriental y Occidental. Los conductores de motocicletas, conocidos localmente como «boda boda», y de vehículos de tres ruedas trabajan en ciclos operativos continuos para generar ingresos, por lo que no pueden esperar unos 30 minutos para cargar una batería mediante una conexión tradicional.
El intercambio de baterías ofrece una solución operativa más adecuada para este uso. El conductor entra en el espacio designado, sustituye la batería agotada por otra cargada en menos de dos minutos y paga digitalmente a través de plataformas de dinero móvil como M-Pesa, antes de volver a la carretera. Empresas de distribución de combustible, entre ellas Vivo Energy, que comercializa combustible de Shell en África, y TotalEnergies, han abierto sus emplazamientos a empresas de movilidad limpia como Ampersand, Roam y Spiro.
Un estudio realizado en múltiples mercados por McKinsey and Company para Shell Foundation señala que las motocicletas eléctricas podrían representar más del 80% de las ventas de vehículos eléctricos en mercados clave del África subsahariana hasta 2040. El estudio también estima que se necesitarán entre 3.500 y 8.900 millones de dólares para ampliar la fabricación de vehículos y la infraestructura de carga, así como para financiar activos.
La carga fuera de la red no es una solución marginal
Durante mucho tiempo, los modelos energéticos asumieron que la electrificación del transporte en África esperaría a la modernización de las redes centralizadas, con un coste enorme. Sin embargo, un estudio dirigido por investigadores de ETH Zurich y Paul Scherrer Institute, en colaboración con Makerere University, University of Port Harcourt y Stellenbosch University, analizó la electrificación del transporte en 52 países africanos y más de 2.000 ubicaciones geográficas.
Los investigadores concluyeron que los vehículos eléctricos que dependen directamente de sistemas solares fotovoltaicos fuera de la red, junto con baterías de almacenamiento estacionarias, podrían alcanzar la paridad del coste total con los vehículos de motor de combustión interna antes de 2040 en determinadas condiciones. Bessie Noll, investigadora principal del Energy and Technology Policy Group de ETH Zurich, afirmó que la viabilidad de la movilidad eléctrica está demostrada técnicamente, mientras que el acceso al capital sigue siendo un factor decisivo. Añadió que reducir los costes de financiación podría acelerar considerablemente la transición.
Esta idea se está materializando en Sudáfrica, donde Zero Carbon Charge está construyendo una red de áreas de carga ultrarrápida fuera de la red en las carreteras N1, N2 y N3. Según el artículo, cada estación funciona como una microrred eléctrica independiente basada en paneles solares locales y grandes baterías de almacenamiento, con una capacidad de carga de hasta 300 kilovatios.
¿Qué está cambiando en la práctica en la infraestructura?
Los mercados africanos avanzan hacia modelos múltiples en lugar de una infraestructura uniforme. En Sudáfrica y Marruecos se están desarrollando corredores de carga de alta potencia para automóviles de cuatro ruedas. En Kenia y Ruanda se están expandiendo redes distribuidas de intercambio de baterías para atender a flotas comerciales de uso intensivo.
En Kenia, Rubis Energy colaboró con el fabricante de autobuses eléctricos BasiGo para instalar equipos de carga de corriente continua en una red de más de 300 estaciones. La estación Rubis Sabaki, situada en la carretera entre Nairobi y Mombasa, utiliza cargadores de 100 kilovatios y dos estándares de conexión para atender a automóviles particulares, camiones de reparto y autobuses, con un tiempo de carga inferior a una hora, según la fuente.
En el norte de África, países como Marruecos trabajan para conectar las estaciones de carga de los corredores con grandes fuentes solares, incluido el complejo solar de Noor, con el objetivo de crear conexiones viarias libres de emisiones entre Tánger, Casablanca y Marrakech.
La brecha aún no resuelta
La viabilidad de los nuevos modelos no significa que el problema de la infraestructura haya terminado. Según el Informe Económico de las Naciones Unidas para África de 2026, menos de 1.000 estaciones públicas de carga atienden a una flota continental de más de 400.000 vehículos eléctricos en 26 países. En cambio, el informe prevé que el mercado de infraestructura de carga se multiplique por ocho, pasando de 31,93 millones de dólares en 2022 a 256,53 millones de dólares para 2030.
La importancia editorial de estas cifras es que África no necesariamente espera a que se completen las redes centralizadas antes de electrificar el transporte, pero necesita una financiación considerable y modelos operativos adaptados a los vehículos comerciales. El intercambio de baterías reduce el tiempo de inactividad y puede disminuir el coste inicial de adquisición del vehículo, mientras que la energía solar y el almacenamiento ofrecen una mayor independencia frente a los cortes de la red y las fluctuaciones eléctricas. Aun así, la escala de la expansión, el coste del capital y la capacidad de los operadores de las estaciones para generar ingresos sostenibles siguen siendo cuestiones abiertas que la tecnología por sí sola no puede resolver.