Corea del Sur ocupa el octavo puesto mundial entre los ecosistemas nacionales de innovación, según el último inventario presentado por Mind the Bridge, mientras que Seúl quedó en el undécimo puesto entre los ecosistemas más desarrollados del mundo. Esta evaluación se basa en la existencia de 3.359 empresas Scaleup en la cima de la pirámide de innovación coreana, junto con una base de cerca de 10.000 startups y aproximadamente 25.000 empresas tecnológicas innovadoras que no dependen de financiación de capital riesgo.
El artículo, escrito por Alberto Onetti, presidente del consejo de administración de Mind the Bridge, no presenta simplemente una nueva clasificación, sino que explica cómo debería medirse la economía de la innovación. Según la metodología expuesta por la entidad, no basta con contar las startups o calcular el volumen de las inversiones; también hay que considerar la capacidad de las empresas para escalar, la demanda empresarial y de los consumidores, el capital, el apoyo gubernamental y la capacidad del ecosistema para atraer a actores internacionales.
Una pirámide que distingue entre startups y empresas en expansión
La metodología sitúa a las startups en la base de la pirámide y luego las distingue de las empresas Scaleup que han demostrado cierto nivel de tracción comercial y financiera, lo que les permite captar más de un millón de dólares en capital riesgo. Onetti considera que esta categoría representa un indicador práctico de la madurez del ecosistema, porque su número, su ritmo de crecimiento y su distribución sectorial ofrecen una imagen más clara de la etapa alcanzada.
En la cima de la pirámide se encuentra una categoría más reducida de empresas que han superado su mercado nacional y han logrado una expansión internacional efectiva, denominadas en el artículo Scalers y Super-scalers. La importancia de separar estas empresas del total de startups reside en que un número limitado de ellas puede influir en la imagen de toda una economía más que miles de empresas en sus primeras etapas.
Sin embargo, el recorrido basado en el capital riesgo no cubre toda la actividad tecnológica. Por ello, la metodología añade las pequeñas y medianas empresas innovadoras: empresas establecidas que generan ingresos y compiten gracias a la tecnología y la innovación, aunque no hayan recibido financiación de capital riesgo. Esta categoría adquiere especial importancia en Corea del Sur, donde la innovación respaldada por el Gobierno o vinculada a las grandes empresas ha desempeñado históricamente un papel junto con la vía de las startups.
De mostrar tecnología a generar impacto económico
El análisis confirma que la abundancia de empresas tecnológicas representa únicamente el lado de la oferta. Para que esta oferta se transforme en crecimiento económico, necesita demanda de empresas nacionales e internacionales, además de la demanda de los consumidores en los sectores que dependen directamente del mercado.
Las grandes empresas se benefician de las soluciones de startups y empresas Scaleup, y pueden ayudar a introducirlas en la industria mediante programas de aceleración, modelos de clientes inversores, fondos corporativos de capital riesgo y operaciones de adquisición y fusión. Según las cifras más recientes del artículo, en Corea del Sur hay unas 130 empresas nacionales con actividades estructuradas de innovación abierta y alrededor de 90 empresas internacionales con centros de innovación en el país.
El componente de apoyo del ecosistema incluye unas 700 entidades inversoras y más de 550 intermediarios de la innovación, públicos y privados, que respaldan más de 800 programas de emprendimiento e innovación. El análisis también señala que el capital privado procede de inversores ángeles, fondos de capital riesgo y fondos de inversión corporativos, mientras que el apoyo público incluye subvenciones, ayudas y programas gubernamentales.
¿Por qué importa esta medición?
El valor práctico de la metodología, según Onetti, no consiste en elaborar una tabla de clasificación, sino en diagnosticar la posición del ecosistema en la curva del ciclo de vida de la innovación e identificar los cuellos de botella que impiden a las empresas pasar de una etapa a otra. Los indicadores también pueden utilizarse para comparar economías que intentan pasar de un modelo de «Estado de startups» a un «Estado de empresas Scaleup».
El número de centros de innovación creados por multinacionales o gobiernos extranjeros ofrece un indicador del atractivo exterior. Sin embargo, este indicador suele retrasarse aproximadamente dos años respecto al progreso real del ecosistema y, por ello, según el artículo, sirve más como herramienta de confirmación posterior que como sistema de alerta temprana.
Crecimiento impulsado por una política a largo plazo
El análisis describe el ascenso de Corea del Sur como el resultado de una estrategia que se extendió durante más de dos décadas, y no como consecuencia de una circunstancia pasajera. El país comenzó elevando el objetivo de gasto en investigación y desarrollo del rango del 2% al 3% del producto interno bruto, hasta alcanzar un mínimo del 5% en 2008.
En 2013, el Gobierno reforzó el emprendimiento tecnológico como pilar estratégico de la economía y puso en marcha el programa TIPS, o Tech Incubator Program for Startup, para apoyar a las empresas en sus primeras etapas. Entre 2014 y 2015 se crearon 17 centros regionales de innovación, conocidos como CCEI. Estos centros combinaron los grandes conglomerados industriales conocidos como Chaebols con actividades de incubación de startups.
Asimismo, nuevos marcos regulatorios ofrecieron a las empresas tecnológicas un margen mayor para la experimentación, abrieron el camino a formas adicionales de financiación y proporcionaron incentivos para financiar empresas Scaleup. Desde 2022, las estrategias y herramientas específicas se han centrado en mayor medida en la innovación de tecnología profunda.
La lectura de certi.news
Lo que realmente cambió en el caso coreano fue el paso de medir el número de startups a seguir su capacidad de crecer y escalar, así como su vinculación con la demanda industrial. Las cifras presentadas apuntan a un ecosistema amplio y estratificado, pero el propio artículo advierte que la mayoría son estimaciones sujetas a revisión, con la excepción del número de empresas Scaleup calculado analíticamente.
La fuente señala que hace diez años Corea era aproximadamente un 40% más pequeña que Japón y Alemania, tenía un tamaño cercano al de Australia y España y era ligeramente más avanzada que Singapur e Italia. Para 2025, el número de empresas Scaleup alcanzó las 3.233, por lo que Corea pasó a estar claramente por delante de Alemania y Japón, a más del doble de España y cerca del doble de Singapur. La comparación sigue siendo útil para comprender la tendencia, pero no elimina la necesidad de revisar las definiciones de las empresas y las fuentes de datos al comparar países.