El satélite NISAR, un proyecto conjunto entre NASA y la agencia espacial india ISRO, mostró cómo evolucionó la erupción del volcán Krasheninnikov, en la península rusa de Kamchatka, mediante una serie de imágenes de radar captadas a lo largo de varios meses. Se cree que un terremoto de magnitud 8,8 que golpeó el océano cercano el 30 de julio de 2025 contribuyó a despertar el volcán, que comenzó a entrar en erupción días después por primera vez en unos cinco siglos.
El satélite captó la primera imagen del volcán el 25 de diciembre de 2025, mientras completaba las pruebas posteriores al lanzamiento y pasaba a la operación efectiva. Desde entonces, regresó a la zona dos veces cada aproximadamente 12 días, durante sus pasos de sur a norte y luego de norte a sur, lo que permitió seguir los cambios desde dos direcciones y a un ritmo regular.
¿Qué mostró el video?
Los investigadores reunieron 17 fotogramas captados hasta mediados de agosto en un video secuencial que muestra cómo una abertura interior más pequeña se llenó de lava, que luego la superó y llegó a una abertura más amplia antes de que el flujo se extendiera en forma de abanico hacia el este. También aparece otro flujo hacia el noroeste, que probablemente se formó antes de que se captara la primera imagen de la misión.
Cada píxel de las imágenes representa una superficie de aproximadamente 10 metros cuadrados, es decir, cerca de la mitad del área de una cancha de tenis. La lava aparece con un color más claro porque las ondas de microondas se reflejan en ella en mayor medida que en la nieve o el terreno desnudo circundante.
¿Por qué es importante esta observación?
La importancia del resultado reside en la regularidad de las mediciones, y no solo en la producción de una imagen aislada. El radar de apertura sintética puede funcionar sin depender de la iluminación visible, mientras que la cobertura casi mundial del satélite también ayuda a observar volcanes remotos que no siempre cuentan con suficientes instrumentos terrestres. Matthew Pritchard, miembro del equipo científico de la misión e investigador geofísico de Cornell University, considera que la repetición de imágenes de alta resolución desde dos direcciones muestra las capacidades de NISAR para vigilar los peligros naturales.
La tecnología y los datos disponibles
NISAR utiliza dos sistemas de radar, en las bandas L y S, lo que lo convierte en la primera misión espacial de vuelo libre que combina dos radares con estas longitudes de onda. La banda L puede atravesar la cubierta arbórea en algunos casos para observar la superficie terrestre situada debajo, mientras que la banda S ofrece características complementarias para observar la vegetación según el tamaño de las hojas.
Los productos de datos del radar de banda L están disponibles a través del Alaska Satellite Facility Distributed Active Archive Center, que aloja y distribuye los datos de NASA relativos al radar de apertura sintética. El Jet Propulsion Laboratory JPL, operado por Caltech para NASA, dirige el componente estadounidense del proyecto, mientras que ISRO proporcionó la plataforma del vehículo y el radar de banda S. El vehículo lleva un reflector de radar cilíndrico de 12 metros de ancho, el más grande que NASA ha enviado al espacio.
Este caso muestra la transición de la vigilancia de los volcanes, basada en imágenes espaciadas y difíciles de procesar, hacia datos recurrentes y preparados para el uso en la nube. Sin embargo, la fuente demuestra la capacidad de la misión para la observación y la documentación científica, pero por sí sola no aporta pruebas de que sus datos se hayan utilizado efectivamente para tomar una decisión de evacuación o una respuesta de campo específica.