Dos nuevos estudios publicados en la revista «JAMA Network Open» han demostrado que un porcentaje significativo de pacientes en Estados Unidos engaña deliberadamente a sus médicos para conseguir recetas de antibióticos que probablemente no necesitan. Aunque esta práctica puede no parecer del todo sorprendente, los estudios profundizaron en los detalles de este fenómeno para revelar que las mentiras contadas por los pacientes a menudo no están bien elaboradas ni son precisas, y aun así suelen tener éxito la gran mayoría de las veces.
Un equipo de investigadores dirigido por Alistair Thorpe, de la Universidad de Utah, analizó los datos de una encuesta en línea que incluyó a más de mil adultos. Los resultados mostraron que más de una cuarta parte de los participantes informó haber mentido a su médico al menos una vez para obtener una receta de antibióticos para ellos mismos o para niños bajo su cuidado, ya sea exagerando los síntomas, inventándolos por completo o ambos.
Síntomas virales y paradojas médicas
La paradoja más destacada fue que la mayoría de las mentiras giraban en torno a síntomas de infecciones que los antibióticos no tratan en absoluto. Los síntomas más comunes estaban relacionados con resfriados, como fiebre, tos y dolor de garganta, a pesar de que los resfriados son causados por virus y no por bacterias.
Por otro lado, los datos mostraron la respuesta de los médicos a estas historias cuestionables; el 77% de los adultos y el 87% de los padres informaron que sus mentiras dieron como resultado la obtención de la receta de antibióticos deseada.
Motivaciones de los pacientes y riesgos de la resistencia a los microbios
Los pacientes atribuyeron su recurso a la mentira a la sensación de que su enfermedad era grave, a la creencia de que el antibiótico es el único tratamiento, al deseo de regresar rápidamente al trabajo y a los estudios, además del deseo de algunos de imponer su independencia terapéutica. Estas personas se caracterizaron por ser más jóvenes y, a menudo, creían que la resistencia a los antibióticos es solo una ilusión o un truco publicitario.
Por el contrario, expertos como Jeffrey Linder, de la Universidad Northwestern, advirtieron que la prescripción de antibióticos para casos no indicados no solo contribuye a empeorar la crisis de resistencia a los antibióticos, sino que también amenaza con erosionar la confianza entre el médico y el paciente, y expone a las personas sanas a los riesgos de efectos secundarios y a la alteración del microbioma beneficioso.
¿Qué cambia esta realidad en la práctica?
Estos resultados resaltan la necesidad de desarrollar estrategias de comunicación efectivas entre médicos y pacientes para abordar las preocupaciones del público y corregir las ideas erróneas sobre el uso adecuado de los antibióticos sin debilitar la relación terapéutica entre ambas partes.