Tesla enfrenta una creciente presión legal en Corea del Sur, donde el grupo "Ciudadanos por la Soberanía del Consumidor" presentó una queja formal ante la Comisión de Comercio Justo de Corea (KFTC), exigiendo que se detenga la comercialización de la función de "Conducción Autónoma Total" (FSD) a consumidores cuyos vehículos no pueden operar legalmente esta función.
El origen del problema: discrepancia en la fabricación y certificaciones
Las raíces de la crisis residen en el origen de fabricación de los vehículos; los modelos Model S, Model X y Cybertruck se importan de las fábricas de Estados Unidos, siendo los únicos que han obtenido la certificación para utilizar la función "FSD (Supervisada)" en Corea. Por el contrario, los modelos Model 3 y Model Y, que son los más vendidos, provienen de la fábrica "Giga Shanghai" en China y no cuentan con las certificaciones necesarias de las autoridades coreanas para operar esta función.
Según datos proporcionados por Tesla a la Asamblea Nacional de Corea, la función FSD funciona en aproximadamente solo el 20% de los vehículos Tesla registrados en el país, lo que significa que la gran mayoría de los compradores pagaron por una función que no pueden utilizar.
¿Por qué es importante esta noticia?
Este caso plantea interrogantes sobre la transparencia de las prácticas de marketing tecnológico de las empresas globales. Tesla ha seguido cobrando sumas considerables a los compradores por la función FSD durante años, ya sea mediante un pago único (aproximadamente 6,726 dólares) o mediante suscripciones mensuales, sin aclarar suficientemente que esta función no es legal o no es compatible en la mayoría de los vehículos vendidos.
Además, una sesión parlamentaria en octubre pasado reveló que Tesla no presentó una solicitud formal ante el Ministerio de Transporte para probar la función FSD hasta finales de octubre de 2026, a pesar de haber estado vendiendo la función durante años. Estas solicitudes enfrentan desafíos técnicos y regulatorios, ya que la función actualmente no cumple con las normas locales que requieren que el conductor mantenga las manos en el volante, mientras que la tecnología de Tesla se basa en el monitoreo de la mirada del conductor mediante cámaras.
Implicaciones
Esta queja se produce apenas una semana después de que un tribunal en Seúl rechazara una demanda para recuperar el dinero de los clientes que compraron la función FSD, argumentando que la causa se debía a las regulaciones coreanas y no a una negligencia de la empresa. Sin embargo, la intervención de la Comisión de Comercio Justo (KFTC) podría cambiar el equilibrio de poder, ya que la comisión ya ha iniciado una investigación sobre los anuncios de Tesla, lo que podría derivar en multas u órdenes judiciales para detener las prácticas de marketing engañosas en el mercado coreano.