El mercado secundario de acciones de empresas privadas ha adquirido mayor influencia en el ecosistema de las startups, mientras las empresas respaldadas por capital riesgo permanecen fuera de bolsa durante más tiempo. En una entrevista con Crunchbase News, Phil Haslett, cofundador y responsable de estrategia de EquityZen, explicó cómo los precios de estas operaciones revelan una clara división entre las empresas modernas de inteligencia artificial y las empresas de software más antiguas.
EquityZen, fundada en 2013 y con sede en Nueva York, gestiona un mercado para comprar y vender acciones de empresas no cotizadas, lo que permite a empleados y otros accionistas vender sus participaciones antes de una oferta pública o una adquisición. Morgan Stanley anunció en octubre de 2025 sus planes para adquirir la empresa, antes de completar la operación en enero de 2026.
El mercado de ofertas públicas mejora, pero el éxito no está garantizado
Haslett describe el mercado de ofertas públicas de empresas tecnológicas en etapas avanzadas como mejor que hace tres o seis meses, beneficiándose de la mejora de las acciones tecnológicas y del alza general del mercado. Sin embargo, advierte que la imagen sigue siendo mixta; algunas ofertas públicas registraron un entusiasmo inicial seguido de una desaceleración, y menciona a Cerebras como ejemplo de una empresa cuyo desempeño se deterioró después de cotizar.
Además, la fortaleza de la actividad de ofertas públicas en el segundo trimestre estuvo vinculada en gran medida a SpaceX, lo que hace más compleja la evaluación de la apertura del mercado para una empresa tecnológica típica. Aun así, Haslett considera que la inteligencia artificial abre oportunidades a lo largo de la cadena de producción, desde la energía necesaria para los centros de datos y los chips hasta la coordinación de los recursos informáticos y la mejora del coste del entrenamiento y la inferencia.
¿Por qué algunas empresas reciben una prima?
EquityZen afirma que la operación media en el mercado secundario se realizó con un descuento del 38% respecto a la última ronda de financiación, mientras que muchas operaciones de empresas de inteligencia artificial se negociaron con primas. Haslett lo explica por la existencia de dos generaciones diferentes de empresas privadas.
La primera generación incluye empresas fundadas antes de la ola de la inteligencia artificial o que tuvieron que adaptarse a ella. Muchas recaudaron financiación en 2021 con valoraciones elevadas y después no cerraron otra ronda. La desaceleración del crecimiento o la reconstrucción de la estrategia se reflejan en el precio secundario. En cambio, las empresas fundadas desde 2023 en adelante con una mentalidad que coloca la inteligencia artificial en el centro del producto y las operaciones pueden parecer más eficientes y claras para los inversores, especialmente cuando cierran rondas consecutivas con valoraciones más altas.
Haslett cita a Airtable, que recaudó financiación con una valoración de aproximadamente más de 10.000 millones de dólares y posteriormente se vendió por una cantidad mucho menor. Según su explicación, esto no significa que la empresa sea mala, pero su crecimiento del 20% parece menos atractivo al compararlo con empresas más recientes que pasaron de cero a cientos de millones de dólares en ingresos en pocos años. Concluye que más empresas de la era de 2021 podrían venderse por debajo de las valoraciones de aquel periodo.
Financiación, tiempo y riesgos en empresas intensivas en capital
El auge de las empresas de infraestructura de inteligencia artificial, robótica y tecnologías espaciales refleja un cambio objetivo en los intereses de los inversores, según Haslett, y no solo la persecución de un número limitado de acciones excepcionales. Sin embargo, estas empresas suelen necesitar más capital y pueden tardar más en alcanzar ingresos previsibles, especialmente si tienen que construir una fábrica u obtener autorizaciones regulatorias.
Por ello, los inversores descuentan del precio el coste de la espera y la necesidad de financiación adicional. Haslett señala que las opciones de financiación disponibles en 2026 son más amplias que antes, incluido el crédito y la financiación basada en activos. No obstante, estas opciones añaden un riesgo diferente: si el desempeño se debilita o los activos se venden bajo presión, los acreedores y prestamistas cobran sus derechos antes que los inversores de las acciones secundarias.
¿Qué cambia en la práctica para los accionistas y las empresas?
Los programas de liquidez ya no están reservados a empresas fundadas hace cinco, seis o siete años. Las empresas más pequeñas han empezado a utilizar ofertas limitadas y programas organizados de recompra de acciones para recompensar a los empleados y retener el talento, especialmente a ingenieros y científicos de datos. Haslett considera que la disponibilidad de más herramientas, junto con la expansión de la actividad de Morgan Stanley en ofertas de compra, ha hecho que la liquidez secundaria sea más aceptable para empresas e inversores.
Sin embargo, este equilibrio podría cambiar si los mercados retroceden. El entorno actual, según la entrevista, favorece a fundadores y empleados, mientras los inversores acuden a estas operaciones para acceder a participaciones en empresas que consideran prometedoras. La capacidad de la empresa para gestionar el programa, encontrar compradores y ofrecer acciones a la venta sigue siendo un factor práctico que no determina la valoración anunciada.
Para el inversor, la importancia del precio secundario reside en que refleja lo que puede obtenerse realmente en el momento actual, no simplemente el valor de una ronda de financiación anterior. La valoración base de la ronda mide la disposición de los inversores a comprar acciones preferentes que pueden incluir derechos adicionales y prioridades de liquidación, mientras que la acción secundaria no ofrece necesariamente las mismas ventajas.
En cuanto a las empresas de software más antiguas, Haslett vincula el regreso de algunas de ellas a cotizar con prima a su capacidad de ejecución: utilizar la inteligencia artificial internamente, integrarla en los productos y aprovechar la lealtad de los clientes y la experiencia sectorial acumulada. Esta es su opinión y no una regla demostrada para todas las empresas. Sin embargo, lo que confirman los datos incluidos en el artículo es que el mercado ya no recompensa únicamente el nombre de la empresa o su valoración anterior; pone a prueba la velocidad de adaptación, la claridad de la trayectoria de crecimiento y la magnitud de los riesgos financieros y de ejecución.