Después de probar el horno inteligente Tovala durante dos semanas, la experiencia concluyó que el dispositivo no sustituye una comida casera elaborada, pero ofrece una solución práctica para quienes optarían por pedir comida preparada cuando están cansados o no quieren pasar tiempo en la cocina. El principal valor aquí no está en elevar la calidad de la cocción, sino en reducir la cantidad de decisiones y pasos necesarios para preparar la comida.
Tovala se basa en un sistema integral que combina un horno pequeño de encimera con un servicio de entrega de comidas previamente preparadas. Los ingredientes llegan divididos en porciones, y normalmente el usuario solo tiene que abrir los envases, añadir algunos ingredientes de condimento y colocar la comida en las bandejas incluidas; después, debe escanear un código QR mediante la aplicación complementaria. A continuación, el horno aplica automáticamente las instrucciones de cocción, incluidos los cambios de temperatura y de modos de funcionamiento durante la preparación del plato.
¿Cómo funciona el sistema?
El horno admite las funciones de horneado, gratinado, fritura con aire, asado y recalentado. El modelo estándar cuesta 299 dólares, mientras que el Smart Oven Pro cuesta 349 dólares y añade una función de vapor. El servicio ofrece más de 45 comidas semanales, entre ellas filetes con puré de patatas al ajo, salmón con verduras, sopa de calabaza, platos de pasta y otros.
Tovala ofrece planes de 4, 6, 8, 10, 12 y 16 comidas semanales, con la posibilidad de omitir envíos, pausar el plan o cancelarlo. Sin embargo, la comodidad tiene un coste claro: una comida de una sola porción comienza en 13,99 dólares, mientras que las comidas de dos porciones comienzan en aproximadamente 8,99 dólares por porción, es decir, 17,98 dólares por comida, antes de añadir una tarifa de envío de 10,99 dólares. La empresa también lanzó comidas de tamaño familiar a partir de 35,96 dólares.
¿Qué funciona y qué no?
La calidad de las carnes fue el principal punto débil de la prueba. La carne, especialmente los filetes, no siempre desarrolló la corteza deseada, lo que llevó al autor a terminarlos en una sartén de acero para mejorar el dorado. Este paso mejoró el resultado, pero reduce la ventaja de practicidad que, en teoría, debería ser casi automática y no requerir mucha intervención.
En cambio, otros platos funcionaron mejor. El plato de gambas fritas con piña recibió una valoración positiva gracias a la cocción del arroz y al equilibrio de la salsa. Aunque no estuvo a la altura de una comida de un excelente restaurante, resultó saciante, fácil de preparar y no requirió mucho esfuerzo.
¿Qué cambia en la práctica?
La ventaja más importante de la experiencia no estaba relacionada únicamente con las comidas de Tovala, sino con la capacidad del horno para reconocer algunos productos de supermercado. El usuario puede escanear el código de barras de un producto como las tortitas congeladas, para que el dispositivo seleccione los ajustes de tostado y el tiempo adecuados en lugar de tener que adivinarlos. Esto amplía su uso de varias maneras, ya que el horno no se vuelve inútil en cuanto se deja de suscribir a las comidas de la empresa.
Desde esta perspectiva, Tovala parece más un horno inteligente real que un dispositivo cerrado para un servicio de comidas preparadas. Aun así, su utilidad sigue dependiendo de que los productos del supermercado sean compatibles con el sistema, y la prueba no demuestra que todos los platos o tipos de alimentos obtengan el mismo resultado.
Opinión editorial
Tovala ofrece una solución convincente para un grupo específico de usuarios: personas que quieren reducir el tiempo de preparación y limpieza, así como el tiempo de pie frente a los fogones, y no les importa pagar un coste mayor a cambio de ello. Sin embargo, no es un sustituto general de la cocina casera ni elimina la necesidad de intervención manual en los platos que requieren dorado o un control preciso de la textura.
El horno está disponible a través del sitio web de Tovala y Amazon, y la empresa realiza envíos a la mayoría de los estados de Estados Unidos, excepto Alaska y Hawái. Por tanto, la decisión de compra no depende únicamente de las capacidades del dispositivo, sino también del precio de las comidas, las tarifas de envío y el grado de dependencia del usuario respecto al servicio de entrega. Según esta experiencia, el dispositivo justifica su precio cuando la prioridad es la comodidad y la uniformidad, no cuando la máxima prioridad es la calidad de la cocción.