Computación en la nube y centros de datos

AWS deja de utilizar acuerdos de confidencialidad con organismos gubernamentales en relación con centros de datos

Matt Garman, director ejecutivo de Amazon Web Services, afirmó que la empresa ya no utiliza acuerdos de confidencialidad con organismos gubernamentales en proyectos de centros de datos, en un intento por apaciguar las crecientes objeciones dentro de Estados Unidos. Esto ocurre en medio de demandas de mayor transparencia y preocupaciones sobre el consumo de agua y energía, las emisiones y el impacto de estos proyectos en los precios de la electricidad.

2026-10-03
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certi.news Editorial Team
AWS deja de utilizar acuerdos de confidencialidad con organismos gubernamentales en relación con centros de datos

Matt Garman, director ejecutivo de Amazon Web Services, anunció que la empresa dejó de utilizar acuerdos de confidencialidad (NDAs) con los organismos gubernamentales con los que trata para obtener las aprobaciones necesarias para construir nuevos centros de datos. La declaración apareció en una publicación más extensa en la que Garman defendió el papel de los centros de datos en las comunidades, en un momento en que estos proyectos enfrentan una oposición creciente dentro de Estados Unidos.

Los acuerdos de confidencialidad constituyen uno de los principales puntos de conflicto. La activista medioambiental Erin Brockovich afirmó que la queja más frecuente que escucha sobre los centros de datos está relacionada con la transparencia, y señaló casos en los que los proyectos fueron anunciados después de obtener los permisos, sus desarrolladores no respondieron a las consultas de los residentes o funcionarios locales firmaron acuerdos de confidencialidad antes de informar a las comunidades sobre los proyectos.

En paralelo a este debate, el estado de Nueva York anunció una moratoria de un año sobre los permisos para grandes centros de datos. Según Garman, se están considerando más de 100 moratorias similares en todo Estados Unidos, y advirtió que la adopción de estas medidas podría debilitar la capacidad del país para competir y dejar consecuencias que se prolongarían durante generaciones.

Cifras contradictorias sobre el impacto medioambiental

Garman intentó responder a cuatro preocupaciones principales: el consumo de agua, el aumento de los precios de la electricidad, la contaminación y la ausencia de beneficios locales. Basándose en un informe de Amazon, afirmó que el consumo directo de agua de los centros de datos representa solo el 0,5% del uso industrial total de agua en Estados Unidos, una cifra muy inferior a la de sectores como los campos de golf y el cultivo de almendras.

Sin embargo, esta comparación no resuelve todo el impacto hídrico. La fuente señala que los cálculos de Amazon, al igual que las declaraciones de Nvidia según las cuales sus nuevos sistemas de refrigeración prácticamente eliminan el uso de agua dentro de los centros de datos, podrían no incluir el agua asociada con la generación de electricidad y la fabricación de chips. Tampoco existen requisitos federales o estatales uniformes que impongan a las empresas tecnológicas un método único para informar sobre el consumo de agua y energía, lo que dificulta la comparación independiente entre proyectos.

En cuanto a los precios de la electricidad, Garman afirmó que aumentaron en algunos estados que albergan un gran número de centros de datos, mientras que disminuyeron o crecieron más lentamente en otros estados. Atribuyó el aumento, cuando se produce, principalmente a la antigüedad de las redes eléctricas y a que no se ampliaron antes de la llegada de la nueva demanda. En cambio, un organismo de supervisión independiente afirmó que los centros de datos fueron la principal causa de un aumento anual del 76% en los precios de la mayor red eléctrica de Estados Unidos.

Emisiones y promesas a las comunidades

Garman también defendió los generadores de los centros de datos, afirmando que casi nunca funcionan y permanecen inactivos el 99,9% del tiempo, ya que operan unas 10 horas al año, generalmente para realizar las pruebas de mantenimiento obligatorias. Pero las preocupaciones no se refieren únicamente al funcionamiento habitual; un centro de datos de Amazon propuesto en Texas cuenta con un permiso que le permite emitir 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, una cifra superior a la permitida para cualquier otra central eléctrica en Estados Unidos, según el artículo.

Amazon afirma que durante los últimos tres años ha aportado más de mil millones de dólares a las comunidades estadounidenses en las que tiene una presencia significativa de centros de datos. Sin embargo, el volumen del gasto por sí solo no responde a la cuestión de la transparencia ni a cómo se miden localmente los beneficios y los perjuicios.

¿Por qué importa esta noticia?

La medida anunciada cambia la política de Amazon en su relación con los organismos gubernamentales, pero por sí sola no demuestra que sus proyectos se hayan vuelto más transparentes ni que sus impactos medioambientales y económicos hayan disminuido. El problema fundamental que refleja el debate es una brecha de confianza: las empresas proporcionan cifras sobre el consumo y el funcionamiento, mientras que los residentes y los investigadores exigen datos uniformes y verificables que incluyan el ciclo completo del impacto, desde la fabricación de chips y la generación de electricidad hasta el funcionamiento del centro. Por ello, la pregunta abierta sigue siendo si la eliminación de los acuerdos de confidencialidad irá acompañada de divulgaciones prácticas suficientes para revisar estas afirmaciones, especialmente mientras se siguen considerando nuevas restricciones para los centros de datos en Estados Unidos.

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