Los fabricantes de automóviles están pasando gradualmente de aplicaciones que proyectan la pantalla del teléfono, como Android Auto y Apple CarPlay, a sistemas de infoentretenimiento integrados que funcionan dentro del propio vehículo. En este contexto, Google utiliza dos términos similares que generan confusión entre los usuarios: Android Automotive Operating System, o AAOS, y Google Built-in.
Ninguna de las dos soluciones necesita un teléfono Android para funcionar, ya que ambas se basan en software independiente dentro del vehículo. Sin embargo, no son lo mismo; la diferencia determina la forma del sistema, las funciones que controla y las aplicaciones que obtiene el conductor.
Android Automotive es la capa operativa completa
Android Automotive es una solución de software integral que el fabricante de automóviles integra en la arquitectura del vehículo. El sistema puede controlar funciones como la radio, el climatizador, las cámaras, los espejos, la iluminación, los ajustes de los asientos y los cuadros de instrumentos, además del sistema de infoentretenimiento.
Dado que AAOS es de código abierto y personalizable, los fabricantes pueden crear interfaces y experiencias diferentes de acuerdo con su marca. Es posible que el conductor ni siquiera sepa que el automóvil utiliza una arquitectura Android. Rivian, por ejemplo, utiliza esta arquitectura en su sistema Rivian OS, pero normalmente no coloca la marca de Google en el sistema.
Google Built-in es un conjunto de servicios sobre el sistema
Google Built-in no es un sistema operativo independiente en el mismo sentido, sino un conjunto de aplicaciones y servicios que los fabricantes de automóviles licencian para añadirlos a sus propios sistemas Android Automotive. Este conjunto apareció en 2020 y ofrece aplicaciones como Google Maps y Gemini, además de acceso a Google Play Store y a aplicaciones multimedia como Spotify, YouTube y Google Play.
Entre las marcas que actualmente ofrecen Google Built-in se encuentran Honda, Volvo, Chevy, Nissan, Ford, BYD y Renault, dentro de una lista que incluye 16 marcas según el artículo. Por eso, dos automóviles pueden utilizar la misma arquitectura AAOS, pero diferir en los servicios, las aplicaciones y la interfaz disponibles, según lo que licencie y personalice el fabricante.
¿Qué cambia en la práctica para el usuario?
La transición a un sistema integrado significa que las funciones y aplicaciones del vehículo no dependen necesariamente de proyectar la pantalla del teléfono. También es posible vincular el automóvil a una cuenta de Google para aumentar la compatibilidad, pero no es obligatorio tener un teléfono Android. Al mismo tiempo, la naturaleza del sistema integrado otorga al fabricante un papel más importante en la definición de la interfaz y los servicios, y abre un debate sobre las suscripciones y el uso de los datos del conductor, preocupaciones expresadas por algunos clientes según la fuente.
Las diferencias se amplían con la incorporación de Gemini a las aplicaciones de Google Built-in. Google comenzó a implementar el asistente para sustituir a Google Assistant en los sistemas de infoentretenimiento, con funciones de voz que incluyen actualizaciones de tráfico en tiempo real, indicaciones personalizadas para vehículos eléctricos, gestión del correo electrónico y los mensajes, creación de listas de reproducción y pedidos de comida. Gemini Live también permite mantener una conversación relacionada con el destino y puede aprovechar la cámara frontal del automóvil para describir lo que tiene delante.
La carrera de los asistentes inteligentes dentro del automóvil
La implementación de Gemini comenzó primero en los automóviles compatibles con Android Auto, antes de llegar a marcas que utilizan Google Built-in, como Honda, Chevrolet y Volvo. Sin embargo, no todas las empresas siguen el mismo camino; Ford y Rivian están desarrollando sus propios asistentes, mientras que GM combina la incorporación de Gemini con el desarrollo de un asistente interno basado en el conocimiento del vehículo y los datos de OnStar, cuyo lanzamiento está previsto para más adelante este año, según lo informado por el artículo.
Esto indica que la próxima competencia no se limitará al sistema operativo, sino que también incluirá a la entidad que controle el asistente inteligente, los datos del vehículo y los servicios cotidianos dentro del habitáculo. La pregunta abierta es si los fabricantes dependerán completamente de los servicios de Google o si los utilizarán como base mientras mantienen bajo su control la experiencia y la inteligencia artificial.