La NASA se prepara para regresar a la exploración de Venus con dos misiones principales, después de años de retrasos y amenazas financieras. Actualmente está previsto que la misión DAVINCI se lance en diciembre de 2030, un año antes de lo previsto anteriormente, mientras que la misión VERITAS apunta a un lanzamiento en noviembre de 2032.
DAVINCI enviará una sonda equipada con paracaídas a través de la densa atmósfera de Venus, en una misión que captará las primeras imágenes directas de la superficie del planeta desde 1982. VERITAS, por su parte, operará desde la órbita para elaborar mapas de radar más precisos de la superficie de Venus, con especial interés en las regiones que podrían experimentar actividad volcánica.
¿Qué ha cambiado en el calendario?
Investigadores anunciaron durante una reunión del Grupo de Análisis de la Exploración de Venus (VEXAG) que DAVINCI utilizará una trayectoria con bajos requisitos energéticos, lo que permitió adelantar la fecha de lanzamiento 54 semanas, hasta finales de diciembre de 2030. Después de un sobrevuelo cercano a Venus a principios de 2032, la nave liberará la sonda de descenso el 3 de octubre de 2032.
El descenso durará aproximadamente una hora, y la sonda, alimentada por su batería, deberá transmitir imágenes y datos a la Tierra a través de la nave portadora antes de desaparecer tras el horizonte de Venus. Los equipos trabajan para optimizar los últimos ocho a diez minutos del descenso, cuando la sonda atravesará condiciones atmosféricas de densidad y calor extremos.
Pruebas recientes demostraron que un prototipo de la sonda mantuvo sus componentes internos por debajo de los 30 grados Celsius pese a estar expuesto al calor previsto en Venus. Además, los equipos de DAVINCI probaron la capacidad de las cámaras y los instrumentos para recopilar datos durante el único descenso de la sonda.
El regreso de VERITAS tras rozar la cancelación
VERITAS estuvo en riesgo de cancelación después de que las presiones sobre el presupuesto de ciencias planetarias, relacionadas en parte con los retrasos y sobrecostes de la misión Psyche, ralentizaran su desarrollo. El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) también sufrió despidos y la cancelación del proyecto de retorno de muestras de Marte.
La NASA afirma ahora que VERITAS cuenta con financiación y tiene previsto su lanzamiento en noviembre de 2032. La misión llegará a Venus cerca de mediados de 2033 y comenzará entonces la fase de aerofrenado antes de las operaciones científicas de observación. Llevará un radar más avanzado que el de la misión Magellan, que cartografió las características generales de la superficie de Venus entre 1989 y 1994 con una resolución que no superaba aproximadamente el tamaño de un campo de fútbol.
¿Qué significa esto para la investigación de Venus?
Venus recupera una posición destacada en el programa de exploración planetaria después de décadas en las que las agencias se centraron en Marte, los asteroides y las lunas heladas. Esta línea de investigación es importante porque Venus está cerca de la Tierra y tiene un tamaño similar, pero se transformó en un mundo con una atmósfera compuesta casi por completo de dióxido de carbono, nubes de ácido sulfúrico y una temperatura de aproximadamente 467 grados Celsius. La comparación entre ambos planetas podría ayudar a comprender las causas del efecto invernadero desbocado en Venus.
Las dos misiones operarán dentro de un programa más amplio: la Agencia Espacial Europea planea lanzar el orbitador Envision en 2032, después de que la NASA decidiera retirarse de la provisión de un radar principal para la misión debido a las restricciones presupuestarias, mientras que la ESA avanza en la construcción de un radar europeo. Asimismo, Rocket Lab tiene como objetivo lanzar una sonda financiada con fondos privados, posiblemente a finales de 2027, para buscar indicios de materiales orgánicos en las capas superiores de las nubes de Venus.
La mejora actual no elimina los riesgos financieros. La administración de Donald Trump propuso en dos ocasiones una importante reducción del presupuesto de ciencias planetarias, mientras que el Congreso restableció la mayor parte de la financiación para el año fiscal 2026, y se espera que haga lo mismo en el presupuesto de 2027. Por ello, las fechas de lanzamiento actuales representan un avance real, pero siguen dependiendo de la continuidad del apoyo financiero y de la capacidad para ejecutar proyectos espaciales complejos en un entorno operativo extremo.