El módulo de aterrizaje lunar Griffin Mission One, conocido abreviadamente como Griffin-1, completó una serie de intensas pruebas ambientales en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en California, en un paso destinado a confirmar su capacidad para soportar las condiciones del lanzamiento y del viaje a la Luna, así como para operar cerca de su polo sur.
La misión se enmarca en la iniciativa de Servicios Comerciales de Carga Lunar (CLPS) de la NASA, perteneciente al programa Moon Base. Está previsto que Griffin-1 sea lanzado más adelante en 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, para entregar más de 455 kilogramos de cargas en el cráter Nobile, cerca del polo sur de la Luna. Por ello, la NASA lo clasifica entre los módulos de aterrizaje destinados a la infraestructura.
Pruebas que simulan el lanzamiento y el entorno lunar
Las pruebas comenzaron en julio, después de que el vehículo fuera transportado por tierra desde las instalaciones de Voyager Lunar Systems en Pittsburgh hasta el Laboratorio de Propulsión a Chorro. Griffin-1 pesa aproximadamente 1.265 kilogramos. Los ingenieros midieron sus propiedades de masa haciéndolo girar sobre una plataforma especial, con el objetivo de detectar vibraciones o desequilibrios inesperados y mejorar los modelos de movimiento y navegación durante el viaje y el aterrizaje.
El vehículo también se sometió a pruebas de interferencia y compatibilidad electromagnética dentro de una cámara anecoica, para confirmar que sus componentes electrónicos no se interfieren entre sí. Durante la prueba de vibración, cientos de sensores instalados en el vehículo lo monitorizaron mientras era sometido a fuerzas crecientes en tres direcciones, con el fin de simular las condiciones del ascenso a bordo del cohete.
Para simular el intenso ruido del lanzamiento, Griffin-1 fue expuesto a ondas sonoras de hasta 153 decibelios dentro de una cámara acústica cerrada. La prueba más destacada se realizó dentro de la cámara de simulación espacial de 85 pies de altura del Laboratorio de Propulsión a Chorro, donde el vehículo fue expuesto alternativamente a temperaturas de hasta 75 grados Celsius y a otras de hasta 100 grados Celsius bajo cero durante aproximadamente dos semanas, con una simulación del vacío espacial.
Carga útil multinacional y papel en la infraestructura lunar
Griffin-1 transportará diez experimentos científicos y tecnológicos de seis países, entre ellos el vehículo FLIP de Astrolab, que la NASA describe como la mayor carga útil comercial entregada hasta ahora en la superficie lunar. Esto otorga a la misión un papel que va más allá del aterrizaje, ya que combina el transporte de experimentos con la entrega de equipos que pueden respaldar el desarrollo de la infraestructura necesaria para una presencia lunar permanente.
¿Qué cambia en la práctica?
Superar las pruebas significa que el vehículo ha demostrado estar preparado para soportar un conjunto de riesgos conocidos antes del lanzamiento, pero no constituye una garantía del éxito del viaje o del aterrizaje. Griffin-1 regresó a las instalaciones de Voyager Lunar Systems para completar el ensamblaje final, tras lo cual comenzarán las operaciones de preparación para el lanzamiento y luego su traslado a Cabo Cañaveral.
La misión muestra en la práctica cómo la NASA depende de vehículos comerciales para ejecutar partes de su programa lunar. En cuanto a las preguntas abiertas, están relacionadas con las etapas reales del lanzamiento, el viaje y el aterrizaje, que las pruebas ambientales terrestres aún no han demostrado.