La startup Argo Space planea cambiar las reglas de la logística espacial mediante el uso de agua como propulsor y refrigerante, en un intento por crear una red de transporte sostenible que conecte diversas órbitas terrestres con la órbita lunar. Esta visión proviene de los fundadores de la empresa, los ingenieros Robert, Ryan y Kirby Carlisle, quienes adquirieron su experiencia trabajando en SpaceX durante la era del cohete Falcon 9.
La tecnología que desarrolla la empresa se basa en el uso de energía solar para descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno gaseosos, que luego se queman para generar empuje. Este enfoque se distingue de los motores eléctricos tradicionales (propulsores iónicos) por su capacidad de proporcionar un empuje más potente, y supera a los sistemas de combustible convencionales al evitar las complicaciones del almacenamiento criogénico, ya que el agua puede almacenarse como líquido a alta densidad y presión moderada hasta el momento de su uso. Además de servir como combustible, el agua también actúa como refrigerante para la electrónica y como escudo contra la radiación, lo que aumenta la eficiencia de la masa destinada al combustible en la nave.
¿Qué cambia realmente este enfoque?
La esencia técnica y económica de esta innovación reside en la transición de depender de los suministros terrestres a explotar los recursos orbitales. En lugar de elevar enormes cantidades de combustible a través de la fuerte gravedad terrestre, Argo Space tiene como objetivo habilitar operaciones de recolección de agua de la Luna y de otras regiones del sistema solar. Este cambio abrirá la puerta a una verdadera "economía lunar", que incluirá servicios de reabastecimiento de combustible para satélites, reparación y redespliegue en diferentes órbitas, lo que reducirá drásticamente los costos operativos en el espacio.
Desafíos técnicos y planes futuros
La empresa enfrentó desafíos en su primera misión experimental Navigator, lanzada el pasado mes de julio a través de un cohete Falcon 9; uno de los paneles solares falló, lo que provocó el agotamiento de la batería y la imposibilidad de probar el sistema de propulsión, a pesar de que la empresa logró verificar el software, los sistemas de aviónica y las estructuras. No obstante, la compañía se prepara para lanzar dos misiones de su vehículo de próxima generación Chiron en 2027, donde uno volará a la órbita terrestre baja y el otro a la órbita de transferencia geoestacionaria para clientes del sector de seguridad nacional.
Cabe destacar que Argo Space decidió no depender de los cohetes de SpaceX en las próximas misiones de Chiron debido a las largas listas de espera, prefiriendo utilizar otros cohetes comerciales o vehículos gubernamentales para acelerar su cronograma. La empresa aspira en el futuro a desarrollar el vehículo Argonaut con una capacidad de carga útil de hasta 1400 kg y un empuje de hasta 17 km/s, paso que respaldará su acuerdo firmado con la empresa ispace para entregar un satélite de comunicaciones a la órbita lunar durante esta década.