La empresa china Dreame ha cancelado todos sus planes relacionados con la fabricación de automóviles, incluido un proyecto de superdeportivo eléctrico que había presentado con la promesa de utilizar propulsores de cohete sólidos para lograr una aceleración de 0 a 60 millas por hora en 0,9 segundos. La empresa, conocida principalmente por sus aspiradoras robóticas y electrodomésticos, comenzó a promocionar sus ambiciones en el sector automovilístico durante el año pasado.
Dreame había presentado su primer superdeportivo en el CES de este año y también habló de desarrollar un SUV de lujo para competir con el Rolls-Royce Cullinan. En un evento celebrado en San Francisco durante abril, la empresa fue aún más lejos al anunciar una versión del automóvil que utilizaría propulsión de cohetes para lograr un rendimiento superior al que normalmente permiten los neumáticos de los automóviles.
Un proyecto técnicamente llamativo, pero de uso limitado
La idea se basa en un problema conocido de los automóviles de alto rendimiento: los neumáticos se convierten en un factor que limita la aceleración, incluso cuando aumenta la potencia de los motores. En teoría, el empuje adicional de los cohetes puede superar esta limitación, pero el uso de propulsores de cohete sólidos significa, según el artículo, que probablemente serían de un solo uso y necesitarían recargarse o sustituirse después de su funcionamiento. Por ello, la solución se acercaba más a una demostración tecnológica que a una característica práctica para el uso diario.
Más allá de los propulsores de cohete, el proyecto incluía un automóvil eléctrico relativamente convencional en cuanto a su sistema de propulsión, pero con una potencia anunciada de 1.876 caballos. Los informes indican ahora que este mismo modelo no se convertirá en un producto comercial, después de que Dreame decidiera abandonar por completo la actividad automovilística.
Despidos y dudas sobre la seriedad del programa
CarNewsChina informó que Dreame detuvo sus programas automovilísticos aproximadamente un año después de ponerlos en marcha, y que la división llegó en su momento de mayor actividad a contar con cerca de 1.000 empleados antes de sufrir despidos continuos durante los últimos meses. China Economy también informó, citando fuentes internas, que el proyecto del automóvil se acercaba más a una actividad de marketing y captación de financiación que a un programa serio de fabricación. Las mismas fuentes sostienen que la forma de organizar la división no era eficiente en cuanto al gasto en investigación y desarrollo y que quizá causó problemas con las autoridades reguladoras. Estos puntos se presentan como informes y declaraciones de fuentes internas, no como un anuncio oficial detallado de Dreame.
¿Por qué importa esta cancelación?
La decisión revela los límites de pasar rápidamente de los dispositivos electrónicos de consumo a los automóviles eléctricos. La relativa facilidad para diseñar vehículos eléctricos frente a los motores de combustión no elimina los desafíos de fabricación, homologación, pruebas y cadenas de suministro. Empresas como Xiaomi han conseguido presentar automóviles eléctricos, pero eso no hace que la experiencia sea automáticamente reproducible para cualquier empresa tecnológica.
La retirada de Dreame se produce en el contexto de una serie de cancelaciones de proyectos automovilísticos de empresas que tradicionalmente no pertenecen al sector, entre ellos el proyecto de Apple conocido como Project Titan, el proyecto conjunto de Sony/Honda y el proyecto eléctrico de Dyson. Lo nuevo en el caso de Dreame es la rapidez con la que pasó de presentaciones extremadamente ambiciosas al cierre del programa en cuestión de meses, lo que deja abiertas preguntas sobre el volumen real de la inversión en el proyecto, el alcance de la influencia de cualquier consideración regulatoria y si la empresa anunciará más detalles oficiales sobre la decisión.