La empresa Voltpost ha lanzado dos nuevas versiones de su cargador Voltpost Air Level 2, dirigidas a estacionamientos de edificios residenciales y comerciales, con un diseño que permite aprovechar los techos, las paredes y las bases existentes en lugar de realizar grandes obras de excavación o una renovación considerable del estacionamiento.
La medida llega después de que Voltpost se diera a conocer por sus soluciones que convierten las farolas de las calles en puntos de carga para vehículos eléctricos. Los dos nuevos modelos son Voltpost Air Ceiling Mount, destinado a instalarse en los techos de los estacionamientos, y Surface Mount, que puede fijarse a paredes o bases.
Instalación más rápida con un cable retráctil
Voltpost afirma que ambos modelos están dirigidos a propietarios de inmuebles que desean añadir carga para vehículos eléctricos sin abrir el suelo de los estacionamientos ni realizar obras importantes de renovación. Según una estimación de la empresa, la instalación puede completarse en cuestión de horas con pocas obras de excavación o sin excavación, lo que podría reducir los costos de instalación hasta un 70 %. Este porcentaje sigue siendo una estimación de la empresa, ya que los ahorros reales dependerán de las características del lugar y de la infraestructura eléctrica existente.
El modelo Ceiling Mount utiliza el sistema AutoCoil, que baja el cable de carga cuando es necesario y luego lo retrae hacia arriba después de su uso. Surface Mount utiliza el mismo sistema retráctil, pero permite fijar el cargador a paredes o bases en lugares donde no hay un techo adecuado ni un poste del que se pueda depender.
Este diseño busca mantener los cables de carga alejados del suelo del estacionamiento, donde podrían provocar tropiezos o sufrir daños debido a los vehículos, el agua o la nieve.
Especificaciones y opciones de uso
Ambos modelos pueden solicitarse con uno o dos puertos de carga, con la opción de elegir entre los conectores J1772 y NACS. Cada cargador ofrece una potencia de hasta 9,6 kilovatios, una capacidad que, según Voltpost, puede añadir aproximadamente entre 25 y 30 millas de autonomía por hora, dependiendo del vehículo eléctrico.
Los conductores pueden pagar mediante la aplicación de Voltpost, una tarjeta de crédito o una tarjeta RFID. Además, los cargadores se conectan a la red móvil de AT&T para la supervisión remota, y pueden aparecer en Google Maps, Apple Maps, Waze, Uber, Tesla y otras aplicaciones de fabricantes de automóviles.
¿Por qué es importante esta noticia?
La carga de vehículos eléctricos en edificios de varias unidades plantea un desafío práctico: tener una vivienda con garaje o estacionamiento privado facilita la instalación de un cargador doméstico, mientras que los residentes de apartamentos y unidades residenciales compartidas enfrentan restricciones relacionadas con los lugares de estacionamiento asignados, la capacidad eléctrica, los permisos de construcción y la determinación de quién pagará el cargador y la electricidad.
El artículo señala que aproximadamente un tercio de los hogares de Estados Unidos se encuentra en edificios de varias unidades, mientras que menos del 5 % de la carga doméstica de vehículos eléctricos se realiza en estas propiedades. Por ello, el uso de los techos, las paredes y las bases existentes podría ayudar a reducir las molestias durante la incorporación de infraestructura, especialmente en estacionamientos antiguos que no fueron diseñados originalmente para admitir cargadores de vehículos eléctricos.
Sin embargo, los dos modelos no resuelven todos los obstáculos. El lugar todavía necesita suficiente capacidad eléctrica y permisos, y el proyecto también requiere un propietario dispuesto a llevarlo a cabo. La empresa afirma que los cargadores cumplen los requisitos de Build America, Buy America y utilizan componentes modulares reemplazables para facilitar las reparaciones.
Hasta el 26 de agosto de 2026, Voltpost no había anunciado los precios de los dos modelos, sus fechas de entrega ni los primeros lugares en los que se instalarán. Estos detalles siguen siendo preguntas abiertas para los propietarios de inmuebles que evalúan la viabilidad económica real de la solución.