La startup Realta Fusion anunció un acuerdo con Madison Gas and Electric para explorar la construcción de una planta eléctrica de fusión nuclear de 200 megavatios en el estado estadounidense de Wisconsin, con el objetivo de comenzar las operaciones a mediados de la década de 2030. Según el artículo, la planta sería una de las primeras plantas de fusión conectadas a la red eléctrica en Estados Unidos, si el proyecto llega a convertirse en una construcción real.
El acuerdo incluye una inversión de la empresa de servicios públicos en Realta Fusion, pero el valor de la inversión no fue revelado. La startup también recibirá asistencia de ingeniería y técnica, financiación para la futura planta y acceso a emplazamientos adecuados para conectarla a la red, además de posibles acuerdos de arrendamiento de terrenos. Actualmente, Realta está transformando una antigua fábrica de Oscar Mayer en la ciudad de Madison en una instalación de investigación y desarrollo.
¿Por qué es importante esta noticia?
El acuerdo no representa simplemente financiación para una startup de fusión; conecta directamente la tecnología con uno de los operadores de la infraestructura eléctrica. Para Realta, la colaboración con una empresa de servicios públicos podría reducir el tiempo y el coste necesarios para seleccionar el emplazamiento, obtener los permisos y diseñar el punto de conexión a la red. Para Madison Gas and Electric, el acuerdo proporciona un acceso temprano a una tecnología que podría convertirse en una futura fuente de electricidad estable, aunque la construcción de una planta comercial de fusión todavía implica importantes riesgos técnicos y de ejecución.
La asociación llega en un momento en que las redes eléctricas afrontan presiones crecientes debido a la expansión de los centros de datos de inteligencia artificial. Las empresas de servicios públicos también buscan fuentes libres de combustibles fósiles que puedan suministrar electricidad las 24 horas. La energía solar y la eólica tienen bajos costes y son limpias, pero su producción depende del clima, mientras que las baterías ayudan a equilibrar los flujos intermitentes y no resuelven todas las necesidades de generación continua.
Una carrera limitada, pero en expansión
Los acuerdos entre empresas de fusión y compañías de servicios públicos siguen siendo escasos, pero incluyen proyectos de distintos tamaños y calendarios. Commonwealth Fusion Systems acordó con Dominion Energy arrendar terrenos para construir la planta Arc cerca de Richmond, en Virginia, con una capacidad de 400 megavatios y cuya entrada en operación está prevista para principios de la década de 2030. Google y la empresa energética italiana Eni también acordaron comprarle electricidad.
Helion trabaja con Chelan County Public Utility District, en el estado de Washington, en la planta Polaris, de 50 megavatios, cuya entrada en operación está prevista para 2028 para suministrar electricidad a Microsoft. Por su parte, Type One Energy planea construir la planta Infinity Two, de 350 megavatios, cerca de Oak Ridge, en Tennessee, en el emplazamiento de una antigua central de carbón, con el inicio del suministro previsto para mediados de la década de 2030.
En Alemania, Proxima Fusion anunció en febrero que construirá su primera planta comercial Stellaris en el emplazamiento de una antigua central de fisión que RWE está desmantelando; RWE también invirtió en la startup. El objetivo es iniciar las operaciones a finales de la década de 2030.
¿Qué sigue sin resolverse?
Estos acuerdos proporcionan a las empresas de fusión terrenos, experiencia y financiación que les ayudan a reducir los riesgos de un proyecto conocido por su elevada intensidad de capital. Pero los beneficios para las empresas de servicios públicos siguen estando pendientes, porque las plantas comerciales podrían tardar aproximadamente una década en construirse y porque la viabilidad de la fusión como fuente comercial de electricidad todavía no se ha demostrado a escala de la red. Por ello, el acuerdo de Realta refleja más avances en financiación, planificación y conexión que una prueba de que una planta comercial de fusión esté lista para operar.