El congresista estadounidense Ritchie Torres presentó un nuevo proyecto de ley denominado Power to Players Act, cuyo objetivo es cambiar la relación legal y técnica entre los consumidores y los videojuegos. En lugar de considerar la compra como una licencia revocable, el proyecto busca garantizar que el consumidor sea propietario del juego por el que pagó, con derecho a ejecutarlo, transferirlo y seguir accediendo a él años después de su lanzamiento.
La iniciativa se produce en un contexto en el que algunos juegos pierden su capacidad de funcionamiento cuando las empresas cierran sus servidores. El anuncio cita el juego NBA 2K25, lanzado el 6 de septiembre de 2025 y que, según lo previsto, dejará de poder jugarse el 31 de diciembre debido al cierre de los servidores. El proyecto ordena a la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) adoptar medidas para impedir que casos como este se repitan en el futuro.
De la licencia a la propiedad
Torres afirmó que el consumidor que paga por un juego debería ser su propietario, y no recibir una licencia que pueda desaparecer cuando la empresa decida interrumpir el servicio. El congresista considera que el proyecto recupera lo que describió como la regla histórica más habitual en la experiencia de juego durante la década de 1990, cuando la ejecución de un juego dependía menos de los servicios continuos de la empresa.
El problema no se limita a las copias digitales de los juegos. Incluso los discos físicos pueden requerir una conexión con servidores de Internet, mientras que los acuerdos de licencia de usuario final suelen establecer la venta de una licencia revocable en lugar de transferir la propiedad efectiva del medio o del contenido. Asimismo, la versión incluida en el disco puede diferir de la versión que el jugador utiliza posteriormente tras las actualizaciones.
¿Qué cambiaría en la práctica?
Según la redacción disponible del anuncio, el proyecto no exige mantener los servidores activos para siempre, pero sí pide que los juegos que normalmente dependen de una conexión a Internet ofrezcan un modo de funcionamiento sin conexión, de modo que los jugadores puedan seguir jugando después del cierre de los servidores. Esto podría ser complejo en los juegos cuya arquitectura de software se haya construido por completo en torno a servicios conectados o funciones del servidor.
Si esta obligación se convierte en ley, algunos estudios podrían tener que diseñar arquitecturas de juego diferentes desde el principio o separar las funciones necesarias para el funcionamiento individual de los servicios que requieren servidores. Sin embargo, el proyecto aún no aclara cómo se definirá la «capacidad de funcionamiento» ni cuál será el mínimo exigido para el modo sin conexión, porque su texto completo no estaba disponible cuando se publicó el artículo.
Un contexto más amplio y preguntas abiertas
El proyecto coincide con un debate más amplio sobre la preservación de los videojuegos, incluidas las protestas contra la decisión de Sony de reducir los lanzamientos de juegos de PlayStation en soportes físicos. Según el último informe financiero mencionado en el artículo, las descargas digitales representaron el 82 por ciento de las ventas de juegos completos para las consolas PlayStation 4 y PlayStation 5 durante el ejercicio fiscal correspondiente, lo que convierte el acceso a largo plazo a los juegos digitales en una cuestión que va más allá de las preferencias de los coleccionistas de discos.
También están activas campañas como Stop Killing Games, que exigen cambios en las prácticas de la industria, aunque las soluciones propuestas difieren entre obligar a las empresas a mantener los servidores y proporcionar alternativas locales para el funcionamiento. Además, las herramientas de modelos lingüísticos grandes y las herramientas especializadas de programación han contribuido recientemente a una oleada de procesos de ingeniería inversa y reconfiguración de juegos y software antiguos y modernos, proyectos que la fuente describe como actualmente casi ilegales, lo que podría cambiar en el futuro el debate sobre la preservación del software.
Análisis de certi.news: El cambio planteado no es simplemente una modificación de las condiciones de venta, sino un intento de abordar la dependencia de los juegos modernos de una infraestructura que permanece bajo el control del editor después de la compra. La importancia del proyecto reside en vincular el derecho de acceso del consumidor con una cuestión de ingeniería concreta: ¿se diseñó el juego para continuar funcionando sin servidores? No obstante, su efecto real aún no está claro: el proyecto todavía no ha llegado a la fase de votación, la mayoría de los proyectos de ley no se convierten en ley y la ausencia del texto completo impide evaluar su viabilidad o el alcance de las posibles excepciones.